| Caso: Dulce fenómeno veraniego |
| miércoles 25 de marzo de 2009 21:45 | |
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Lee atentamente el siguiente Caso de éxito del empresario Alfredo Suasnabar, el cual salió publicado en el diario “El Comercio” y responde las siguientes preguntas: 1. ¿Cuál es la estrategia de ventas en este caso? 2. ¿Qué mejoras crees que pueda implementar Alfredo para dar a conocer sus helados? ¿Qué otras inversiones crees que podría hacer? 3. ¿Cuales son los pasos que le sugerirías a Alfredo antes de llevar a cabo la venta de los helados? Aplica los pasos al negocio de Alfredo. 4. ¿Qué tipo de producto se toma en cuenta para diseñar la estrategia de ventas? 5. En este caso, ¿Le recomendarías a Alfredo aplicar una estrategia de desarrollo o de mantenimiento? ¿Porqué? 6. ¿Qué actividades complementarias le sugerirías a Alfredo para que los clientes estén más satisfechos con el servicio al cliente? 7. Menciona 3 objetivos para mejorar las ventas del negocio de Alfredo.
DULCE FENÓMENO VERANIEGO Vendía raspadillas, pero se cambió al bando de los helados hace un año. Alfredo Suasnabar y su empresa Sunami han comenzado a deleitar el paladar de los peruanos. A Alfredo Suasnabar siempre le atrajo el agua. Recuerda que de niño iba con su familia a San Bartolo, y que desde entonces tenía el sueño de tener un negocio en el verano. Este objetivo se mantuvo en tiempo de espera por muchos años, hasta que en el 2004 sacrificó su trabajo en una entidad bancaria, para entrar en el negocio de raspadillas. Compró ocho módulos, los cuales colocó, estratégicamente, en conocidos centros comerciales de La Molina, así como en su querido San Bartolo. Sin embargo, Alfredo Suasnabar sentía que debía pasar a 2las ligas mayores”, así que a inicios del 2008 invirtió unos US$ 50 00 para convertirse en el dueño de helados Sunami, que solo conocían los vecinos en San Juan de Lurigancho. “Me encantó en nombre Sunami, pues se parecía a mi apellido, Suasnabar. Luego cree un lema: “Arrasando con el calor del verano”. Como para darles un toque nuevo, les puso mas crema a sus helados, lo que permitió que sean más grandes de lo normal. Ahora los carritos de Sunami también recorren las calles del Callao, Barranco, Rímac, y por supuesto, San Bartolo. Alfredo también llega a algunas ciudades del interior del país, como Sullana e Ica, donde al mes venden unos 20 000 helados, cuyos precios fluctúan entre los S/. 0.50 y S/. 2.00. Mientras que en Lima la cifra se quintuplica. Hay para todos los gustos, desde los ricos bombones con relleno de fresa, lúcuma o coco, hasta las tradicionales paletas de hielo. “Yo soy fanático de uno que tiene forma de tornillo, cuyo sabor es de fresa y naranja. Por lo menos me como uno al día”. “Uso azúcar blanca e importo leche en polvo de Suiza, pues les da un gusto más rico a los helados de crema”. Y mientras los peruanos van conociendo los helados Sunami, Alfredo ya piensa en abrir próximamente una segunda planta en Sullana, su objetivo ahora es vender sus productos en el Ecuador. Fuente: Diario “El Comercio”, 3 de Febrero, 2009. Comentarios () |