Programación de cursos y talleres 2009
Educación para el emprendimiento no para el empleo

En nuestro país existe un enorme potencial emprendedor que crece de una manera silenciosa. La propuesta tradicional siempre ha ofrecido a la población ser dependientes; es decir trabajar para otro, sea el Estado o la gran empresa Esto no es necesariamente malo, sin embargo, en la mayoría de casos esto genera una carga inmensa sobre estas entidades y lo que es peor una mentalidad de asalariado.
Los vertiginosos cambios que se generan a partir de la velocidad de la tecnología y la información están poniendo nuevas reglas de juego, sobre todo en el mercado laboral, deberíamos mirar con otros ojos la nueva cancha de juego para apreciar como ser emprendedor es quizá la opción más segura en tiempos de transformaciones.
En el mundo actual ya no se busca gente que se limite a hacer su trabajo, y más aun que no le de valor agregado. Desde el lado de la empresa ya no se necesitan personas que se comporten como empleados sino como socios, que sientan el negocio como propio y que traten a los clientes como si fueran suyos. Desde el aspecto estatal, se necesitan servidores con actitudes emprendedoras, proactivas, dinámicas, que exploren oportunidades, que generen nuevos retos y en nuestra sociedad en general necesitamos ciudadanos que no estén esperando que otro venga a resolverles la vida llevándole soluciones a todos sus problemas.
Por esto, necesitamos ver como escuelas a las empresas en las que trabajamos; desde la perspectiva del aprendizaje, la empresa es una de las mejores escuelas. Es allí donde no solo ponemos en práctica la teoría, los conocimientos que nos han brindado, sino donde aprendemos a tratar con gente, con clientes. Es decir donde aprendemos a ser empresarios-.
Las personas ganamos experiencia y visión aprendiendo de nuestros trabajos actuales. Pero no solo debemos aprender las tareas funcionales, sino también las actitudes de vida que nos servirán para emprendimientos futuros. Desde esa óptica el trabajo dependiente no debería ser una situación en la que la persona condene su futuro, sino una etapa pasajera que nos entrega la posibilidad de entregar y aprender.
Para quienes tienen disposición y quieren conocer la actividad que más riqueza ha generado, tienen pues, en la empresa, una oportunidad de conocimiento. Hay que ver nuestro trabajo en ellas como esto y no como el sitio en que nos quedaremos hasta la jubilación y que se encargará de administrar nuestro futuro.
Si hay algo que mueve a las personas en los últimos tiempos es precisamente la idea de un futuro propio e independiente.. El pequeño fuego que anima a miles de jóvenes en muchos sitios de nuestro país es el sueño de un negocio propio y la conquista de su libertad financiera. Miles de personas quieren ser sus propios jefes, quieren ser los artífices de su destino.
De esta manera en nuestro país se va extendiendo el espíritu emprendedor. La gente está comprendiendo de una vez que el mundo del empleo no es el mundo del trabajo,y que ser dependiente no es la única opción y no siempre es la más atractiva. Por esto decimos que el mayor reto de nuestro tiempo es entender la empresa, saber cómo se comporta y cuál es su fin para poder multiplicarla. No saber de empresa en este siglo es condenarse a la pobreza, y negarse a la riqueza. Por ello se arriesgan aquellos que creen que para avanzar solamente hacen falta los conocimientos tradicionales que imparten el colegio, ya que allí no nos enseñan precisamente a ser emprendedores y a saber de negocios.
Pero para agravar esto en nuestros propios hogares nos forman para aplicar lo aprendido en el colegio no para enfrentarnos a un futuro que no conocemos, en las conversaciones con nuestros padres se nos hace creer que la única alternativa es la formación tradicional y luego ser un profesional para “trabajar para otro”.
La educación debiera más bien orientarse para abrirnos camino de una sociedad empresaria. Debiendo desterrar la mentalidad asistencialista del trabajo fijo y de la esperanza en la ayuda externa, que perversamente han alimentado muchos desde la política y que ha cegado a mucha gente. Una educación emprendedora debiera en contra parte reforzar la teoría que ha motivado a los exitosos: Incentivar el emprendimiento y hacernos ver que no todo pasa por el empleo y que el mundo del trabajo es más que esto.
Hagamos ver a los ciudadanos de nuestro país, sobre todo a los de poblaciones lejanas al centralismo limeño y a los jóvenes que el futuro lo hace uno siendo emprendedor y apostemos por emprender.
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Nano Guerra-García estuvo en Chimbote
Como parte de las actividades de capacitación organizadas por APRENDA en todo el país, Nano Guerra-García dictó el curso ”Herramientas para hacer crecer tu negocio” en la ciudad de Chimbote. Al curso asistieron empresarios de la micro y pequeña empresa y alumnos de varias universidades locales.


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