La creatividad no es una cualidad de unos pocos sino una herramienta de trabajo para aprovechar en todos los oficios.
¿Cuántos años lleva levantándose a la misma hora, directo al baño a afeitarse o peinarse, meterse a la ducha, vestirse, desayunar, lavarse los dientes, coger el maletín o la cartera, subirse al carro y llegar a al oficina? Allí, lo primero que hace es colgar el saco, prender el computador, revisar el correo electrónico y hacer las llamadas pertinentes. Todo lo podría hacer a ciegas. Pero, ¿ha pensado en la posibilidad de un día hacer las cosas en un orden diferente o de otra manera para que sea más efectivo? Ese hecho de cambiar una rutina puede ser el comienzo de un placentero camino por la creatividad.
Puede ser atrevido el siguiente comentario, pero al Diccionario de la Real Academia de la Lengua -o el español mismo le faltó creatividad para definir la palabra: “Facultad de crear”. Demasiado lacónico para algo con tantas posibilidades. O muy creativo, tanto que se puede concretar un muy pocas palabras. Lo que sea, ser creativo no es un privilegio de unos pocos que se dedican a las artes y la publicidad.
Tal vez ellos tienen más desarrollada esta característica y es su gran talento, pero todos la podemos ejercer para mejorar nuestro estilo y calidad de vida. “Se puede ser más creativo cuestionándose y viendo cosas de manera diferente”, dice María Teresa Calderón, consultora de Katharsis.
Según esta profesional dedicada a la consultoría en innovación y estrategia, se puede ser creativo pero poco innovador, si no se superan las barreras para poder hacer realidad esas nuevas ideas. ¿Y para qué cambiar si todo funciona bien? El hecho de variar una rutina, no sólo permite ver nuevas cosas para desarrollar las capacidades si no que tiene un efecto en la salud misma. Los médicos especializados en antienvejecimiento recomiendan emprender nuevas actividades y formas de hacer las cosas para mantener activo el cerebro. Si eso se traslada al plano doméstico, puede mejorar la calidad de vida de las personas y si se amplía al plano laboral, mejoraría su productividad y la de la empresa. “Todos los seres humanos somos creativos y uno tiene que encontrar un entorno y lugar apropiado para soltar esa creatividad.
Las empresas deben dar la oportunidad de crear”, dice Eleonora Robledo, de Spencer Stuart. La creatividad es buscar la libertad dentro de las limitaciones que se tienen para hacer mejor o diferentes las cosas, dice Calderón. No es enloquecerse y tener ideas exorbitantes para cambiar la historia. De pequeños detalles salen grandes soluciones. Ser observador y preguntarse todo (cómo funciona, que tal si…) son ventanas a la creatividad. Romper las barreras para poder crear Lo peor que le puede pasar una persona creativa es estrellarse con la pared… de la rutina.
La cultura de la creatividad y la innovación no es que sea la norma general en las empresas colombianas, muchas de ellas de larga tradición familiar que nadie quiere alterar. Por eso la creatividad tiene unos enemigos muy reconocidos, que se convierten en barreras, a veces muy difíciles de romper, pero ese es el reto de muchos nuevos gerentes.
1. “Cuando estamos demasiado acostumbrados a algo, nos queda imposible ver distinto”. Lo dijo Roger Von Oech, uno de los grandes pensadores sobre la creatividad, autor de Espera lo inesperado. “Son personas que no ven cosas nuevas porque le tienen miedo al riesgo”, comenta María Teresa Calderón, consultora de Katharsis.
2. “Insanidad es esperar resultados distintos haciendo lo mismo”. Lo dijo Albert Einstein.
Este tipo de directores o gerentes o empleados sueñan con grandes cambios y proyectos pero a la hora de la práctica no se atreven. Muchas veces hay que cambiar estrategias, métodos, personas, presupuestos, etc. que movilicen esa idea, pero la estructura no ayuda o no hay, como dicen, voluntad política para ello.
3. “Si usted no tiene nada que decir dígalo de manera complicada”. Esta frase es de otro gurú contemporáneo de la creatividad, Edward de Bono, autor de Seis sombreros para pensar. Las soluciones no deben ser cosas complejas, por el contrario, se busca que sean sencillas de implementar, según lo que busca la compañía, a veces busca bajos costos y gran impacto, o fácil implementación y poco tiempo.
HOJA DE VIDA SELECCIÓN. Que una persona sepa del tema para el cargo que va a ocupar, ya no es lo único que cuenta a la hora de seleccionar un empleado. También debe estar en capacidad de solucionar los problemas y para esto no solo se necesita conocimiento y raciocinio, también se requiere creatividad. En los cargos directivos “todos deben ser creativos porque hoy en día no solo se espera de él que cumpla un presupuesto, una meta o una rentabilidad, también que tenga visión de líder y vaya siempre unos pasos más allá y para eso se necesita creatividad”, comenta Eleonora Robledo, de Spencer Stuart. Por eso, para un proceso de selección, la hoja de vida debe describir muy bien los logros que las personas han logrado sus cargos. Luego, a través de la entrevista se sondea esa capacidad creativa, al tiempo que se le plantean situaciones hipotéticas al candidato para ver como actuaría.
MÉTODOS ESTRATEGIA. A la hora de botar ideas para resolver cosos, ya sean personales o laborales, hay diferentes métodos que ayudan a poner la mente alerta y desactivar el piloto automático. Roger von Oech y Edward de Bono han escrito teorías sobre el te como la de los seis sombreros, el pensamiento aleatorio y la redefinición. También está la flexibilidad (ante un problema descubrir los supuestos a su alrededor como “quién dijo que no se puede”); Ideart (jugar con el arte, qué de esta pintura puedo aplicar a mi producto o servicio), o Biomimicy, ver cómo la naturaleza resuelve sus problemas e imitarla.
http://espanol.business-opportunities.biz/