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¿Tiene usted algún familiar o amigo en el extranjero? Seguro que sí. Entonces debe saber que estando fuera del país uno extraña la riquísima gastronomía peruana.  Pero quienes buscan engreír a sus seres queridos -y poner en sus mesas un desayuno tradicional con exquisito tamal- pueden hacerlo.
El ingeniero Carlos Humberto Luna Neyra, propietario de la Industria Alimentaria D'Karlos, ha sido el gestor de un producto novedoso: los tamales enlatados de Supe, su tierra natal.
Esta idea de enlatar los tamales nació por amor a su tierra, Supe, y pensando en el exigente paladar peruano. El ingeniero cuenta que durante veinticinco años rondó por su mente la idea de poder enlatar este producto peruano tradicional. Era un sueño que tenía que cumplir y así lo hizo. Recuerda con nostalgia las tardes en las que se reunía con sus amigos en la Plaza de Armas del pueblo de Supe y les decía que algún día iba a enlatar los tamales que ellos disfrutaban para que también pudiesen deleitar a las personas en el extranjero.
Si bien de profesi6n era ingeniero pesquero y profesor de la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión de Huacho, sus deseos de hacer empresa lo llevaron a Madrid, en donde durante diez años trabajo de limpiador y albañil. En el año 2006 decidió participar en un programa de emprendedores de Madrid.
En dicho concurso presento un proyecto de comida peruana enlatada para residentes. Dentro del programa le dieron asesoría y pasó por varias pruebas para que su idea fuera financiada. Sin embargo, aunque su proyecto fue aprobado, el banco no le entregó el dinero porque su planta sería instalada en Supe y debía estar en Madrid.
Carlos Luna entonces decidió emprender otra alternativa y no dejar que esto frustre su empresa. "Si uno tiene una meta debe esforzarse para hacerla realidad porque existen diversas formas de llegar al mismo objetivo y si falla una puede que otra funcione", afirma.
Así durante todos los años trabajados en Madrid, Luna había logrado ahorrar dinero, ello le permitió pedir un préstamo al banco. En el 2007construyó su planta en Supe. Luna, además de haber logrado hacer su sueño realidad, demostró su ingenio haciendo el mismo los diseños y los planos de su maquinaria. Para llegar al sabor ideal, el empresario entrevistó a muchos tamaleros de Supe Pueblo. Su objetivo era no sólo lograr que sus tamales fueran consumidos en tierra peruana, sino también por los compatriotas que viven en el extranjero. ¿Y por qué no? Por los extranjeros que saben apreciar la buena comida.
El tamal de Supe enlatado "Típico", marca de la conserva, está hecho con productos naturales y viene en tres presentaciones: pollo, cerdo y soya, esta última versión es para los vegetarianos. Cada lata contiene dos tamales enrollados con sus respectivas hojas de plátano y antes de comerse deben ser calentados en baño María durante unos ocho minutos o en un microondas.
La producción diaria es de noventa cajas, y si bien sus primeros clientes fueron las panaderías de Barranca y Huacho, hoy su producto no sólo se distribuye en Lima sino que ya es exportado a Chile y próximamente a Venezuela.
Luna y sus socios recorren las bodegas de Lima y los supermercados, y en cada lugar explican su proceso de producción para demostrar la calidad del mismo. Su meta es convertir su producto en un producto bandera. Los que prueban sus tamales aseguran que definitivamente Lo lograra.
Después de haber leído el caso tamal enlatado “Típico”, responde a las siguientes preguntas:
1. ¿Qué necesidades se estaría cubriendo al implementar este tipo de negocio?
2. ¿Qué otras alternativas tiene el consumidor para satisfacer esas necesidades?
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