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Componentes Empresariales

Son los insumos que necesitas conocer y tener para la formación de una empresa.

 

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Lee atentamente el siguiente testimonio del empresario Hugo Gabino Ayala Obregón, el cual salió publicado en el libro "Emprende Empresa" y responde las siguientes preguntas.

  1. Del texto, ¿cuántos proveedores dirías que tiene el Sr. Ayala para su empresa? Los ocho policías que tuvo que contratar después del asalto, ¿se cuenta como proveedores?
  2. ¿Qué consecuencia positiva concreta puedes mencionar de la buena relación que tiene el Sr. Ayala con sus proveedores?
  3. ¿Qué acciones concretas notas que el Sr. Ayala ha llevado a cabo para cuidar su relación con los proveedores?

EN CARCOCHITA HACIA EL ÉXITO

«Inicialmente habíamos decidido no vender tacos, porque no sabíamos la preparación. Hasta que un día nos convencimos que teníamos que preparar los famosos tacos porque el público así lo pedía.»

«Compramos nueve productos, sin salsas, para poder ver cuál era su relleno, qué ingredientes tenían y cuál era su sabor. Mi esposa es una mujer que le gusta mucho la cocina, y gracias a su habilidad, pudimos dar con la receta y hasta mejorarla. Ella logró sacar una mejor tortilla, un frijol más deliciosamente aderezado, es decir, un taco acriollado al estilo Mi Carcochita»

Hugo Gabino Ayala Obregón Cadena de restaurantes Mi Carcochita

Salí de mi pueblo Nazca a los 16 años, como lo hacen muchos provincianos, hacia la ciudad de Lima, en busca de un futuro mejor. Llegué al distrito de Lince, donde ejercí muchos oficios, como por ejemplo: canillita, lustrador de zapatos, bodeguero, incluso, empleado doméstico. Luego trabajé aproximadamente dos años en una imprenta.

Un día me encontré con mi hermano mayor que trabajaba como maître en el restaurante El Mesón La Ronda, en la Plaza de Acho. Él me llevó a trabajar como lavador de platos sin que supiera nada del giro de restaurante. Con los días pasé a ser ayudante de cocina.

Trataba de hacer mejor mi trabajo: les ayudaba a los mozos a recoger los platos de las mesas, era un tipo muy colaborador. Les agradó mi trabajo y, en los días siguientes, me dieron una buena propina: me ascendieron a mozo.

Años después, cuando tenía 24, conocí a María, mi esposa. Mientras tanto, seguía trabajando como mozo, ahora en San Isidro, y luego en otros distritos de Lima. Este trabajo sólo me permitía cubrir las necesidades esenciales de mi hogar, ya tenía tres niñas y estaba en camino de tener la cuarta. Las necesidades eran mayores, así que decidí trabajar independientemente. Mi cuñado me sugirió la venta ambulatoria de helados, así que decidí hacerlo. Empecé por las galerías del Mercado Central. Muchas veces daba los helados a crédito, y cuando iba a cobrar ya no encontraba a la gente.

Fuente: Emprende Empresa

Pero eso no me detenía, muy por el contrario, eso me daba fuerzas para seguir adelante. Paralelamente había puesto una bodeguita para poder subsistir. Como la venta de helados por ese lugar no era buena, decidí buscar otras alternativas. Añoraba volver al distrito que me acogió cuando llegué de mi pueblo. Sentía en mi corazón que ese era el lugar para salir adelante. Gracias a Dios así fue. Busqué un lugar para poner una máquina para vender mis helados y empecé la venta un 27 de Noviembre de 1984.

Estábamos preocupados porque ya se avecinaba el invierno. Con mi esposa y mis hijas pensábamos qué íbamos a hacer. En el lugar había un kiosco ambulante, que mi esposa y yo mirábamos desde que llegamos. Es así que un día mi hija, que no está presente, me dijo: «Papá, se vende el kiosco.» No contábamos con dinero para poder adquirirlo. Sin embargo esperé un día que llegara el dueño del kiosco, hasta que lo vi como a las 6 de la tarde, y decidí abordarlo: «Señor buenas tardes.» Me miró y me reconoció: «¡Ah! ¿usted es el de los helados, no?.» «Sí señor» respondí. «Ahorita voy» me dijo. No demoró ni dos minutos, creo que ya se imaginaba para qué fui. «¿Lo quiere comprar? Se lo vendo» me propuso. «Señor disculpe, con todo respeto, es un atrevimiento que me estoy tomando, no sé, quería saber a cómo lo vendería.» Me propuso que lo conversáramos y me citó para su casa, que estaba a dos cuadras.

No acudí de inmediato sino que después de dos días acompañado de mi esposa. Nos recibió la señora, y me dijo: «Señor tenga la llave.» «Pero ¿no me va a decir el precio?.»- pregunté- «Póngale diez mil soles.»-respondió- le advertí: «Señora, no tengo esos diez mil soles.» «Después me paga, Señor.» Decliné la oferta: «No señora, vengo otro día.»

Entonces fui donde una señora que era prestamista, y me prestó tres mil soles de esa época, antes de los Intis. Con el dinero en la mano volví a hablar con la señora y le planteé:

Fuente: Emprende Empresa«Señora, le doy a cuenta tres mil soles.» La señora me entregó la llave y quedamos en la deuda de siete mil soles. Recibida la llave empezamos a trabajar. Paralelamente seguíamos con los helados; como este negocio era rentable, pusimos máquinas en diferentes distritos. En esos lugares trabajaban nuestras tres hijas y dos sobrinas, que también se integraron a la familia siendo niñas.

Abríamos muy temprano por la mañana. Vendíamos desayunos, menús a la hora del almuerzo y por la tarde decidimos vender sólo sandwichs y salchipapas. Teníamos un competidor que tenía muchos años en la zona. Se trataba también de un kiosco, pero preparaba salchipapas, sandwichs y, además, tacos mexicanos. Inicialmente habíamos decidido no vender tacos, porque no sabíamos la preparación. Hasta que un día nos convencimos que teníamos que preparar los famosos tacos porque el público así lo pedía. Mi esposa estaba decidida a sacar esa receta.

Un día fuimos a un kiosco que estaba ubicado en Salaverry con Seis de Agosto. Compramos nueve productos, sin salsas, para poder ver cuál era su relleno, qué ingredientes tenían y cuál era su sabor. Mi esposa es una mujer que le gusta mucho la cocina, y gracias a su habilidad, pudimos dar con la receta y hasta mejorarla. Ella logró sacar una mejor tortilla, un frijol más deliciosamente aderezado, es decir, un taco acriollado al estilo Mi Carcochita, con las salsas preparadas como en la casa, es decir, salsas caseras no comerciales.

Así empezamos a hacernos conocidos, porque nuestros productos, desde el inicio, eran de primera calidad. Nuestro kiosco tenía el nombre de Aruba colocado por el anterior dueño. No era un nombre que le hubiéramos puesto nosotros. El público nos decía que debíamos ponerle un nombre. ¿Qué nombre le ponemos? nos preguntamos mi esposa y yo. Consultábamos a los amigos. Hasta que un día mandé hacer un letrero. Le expliqué al técnico que quería un nombre relacionado con autos viejos. Como el kiosquito tiene un chasis y un remolque habíamos visto una relación. El técnico me propuso: «Señor ¿qué le parece si le ponemos Mi Carcochita?.» «Yo creo que sí» le respondí. Se nos ocurrió ver una enciclopedia: había carros de la época de Al Capone, carcochitas. Así elegí el modelo que se ve en el logo de Mi Carcochita.

Mi esposa y yo trabajamos varios años en este kiosco. Nos amanecíamos trabajando. Luego tomamos el servicio de dos personas más, porque fue aumentando el público y poco a poco fueron incrementándose las ventas. El principio fue duro pero gracias a Dios lo logramos.

El año 92, cuando todo iba bien, viene el golpe del Señor Fujimori. Se implantó el toque de queda y se prohibió el tránsito de vehículos y personas. Pero igual seguimos trabajando. Los tanques pasaban y nunca nos dijeron nada, pero como había taxistas que tenían salvoconducto, nunca nos faltaban clientes. No podía cerrar por el toque de queda. Hubiera tenido nuevamente que buscar trabajo. No cerramos. Nosotros nunca claudicamos, siempre hicimos frente a cualquier circunstancia, por mas difícil que se presentara, siempre perseveramos.

Un cliente que recuerdo mucho nos motivó a expandirnos a un local. Era un cliente importante que venía con su hijo. «¿Por qué no te vas a San Borja?, pon un negocio allá» me aconsejó. Eso me animó. La mayoría de clientes venía de La Molina, de San Borja, San Luis o Surco. Busqué un lugar en San Borja, alrededor de lo que ahora es Plaza Vea, y pedí permiso para poner otro kiosco. Pero el Concejo de San Borja nunca me dio pase. Entonces empecé a buscar un local apropiado para el rubro de restaurante. Este es, actualmente, el local que queda en la Av. Aviación N° 2739. Este fue nuestro primer restaurante que actualmente funciona las 24 horas.

Estamos constantemente mejorando la infraestructura de nuestros restaurantes: Tenemos cocinas modernas, mesas de trabajo, repisas de platos, lavaderos, campanas extractoras, planchas, verduleras y cámaras frigoríficas de acero inoxidable.

También contamos con máquinas cafeteras italianas antes sólo contábamos con termos para los cafés y demás bebidas calientes. Todo esto lo hacemos con el único fin de dar un buen servicio al cliente. Nuestra meta es dar el mejor servicio al cliente. Debido a la afluencia del público en el kiosco, decidimos abrir un local cerca para que las personas que venían con sus familias pudieran sentarse cómodamente a disfrutar de sus alimentos.

Alquilamos un local frente al kiosco en Julio C. Tello N° 898 Lince. El éxito de Mi Carcochita se debe a que mi esposa, y yo, siempre nos hemos preocupado en comprar mercadería de primera calidad, como los embutidos, queso, pescados, carne, frutas, etc. También decidimos expandirnos a la Av. La Marina. Trabajamos cerca de tres años, pero tuvimos que cerrar debido a que fuimos víctimas de dos asaltos en un mes. La situación se tornaba peligrosa: habían agredido a nuestros trabajadores y teníamos el temor de que volvieran. Buscamos un local en la misma avenida, pero más grande y seguro. Nos fuimos a la cuadra 16 de la Av. La Marina.

Actualmente este local tiene tres años trabajando. Allí no me permitieron poner un letrero tipo bandera, porque así lo ha determinado la autoridad municipal. Pero sucede algo que me hizo recordar que en el Perú todo se mueve según las influencias que tengas: luego que a mí me negaron que pusiera mi banderola, viene Norky´s y logra poner este tipo de letrero. Siempre en el camino nos hemos chocado con autoridades que nos han puesto trabas pero, con toda esa adversidad, seguimos adelante.

Luego del asalto al local de San Miguel sucedió lo mismo en el local de San Borja. Así que nos vimos en la necesidad de contratar personal policial, para la seguridad de los clientes y trabajadores. Contratamos ocho policías para los cuatro locales. En esta nueva situación tuvimos que readecuar el presupuesto para poder cubrir el pago de los efectivos policiales.
Fuente: Emprende Empresa

En el mes de abril del año 2001, inauguramos el local de Risso N° 155 en Lince. Este local consta de dos pisos: el primer piso es para la atención al público según lo que gusten servirse; el segundo piso con capacidad para 200 personas- está destinado a recepciones, matrimonios, quince años, bautizos, fiestas de promoción; también funciona como karaoke. Me gustaría que algún día nos visiten y puedan conocer esta pequeña empresa que con mucho esfuerzo hemos forjado mi familia y yo. Uno de los puntos más importantes para lograr el triunfo, es que se mantenga la unidad familiar, el esposo como cabeza del hogar y la ayuda idónea, que Dios nos ha dado, que es nuestra esposa.

En la actualidad, contamos con cerca de 100 personas trabajando para la empresa. En el área de producción preparamos la materia prima; es decir: las tortillas, mayonesa y demás salsas, el horneado de los lechones, los pavos, el porcionamiento de las diferentes carnes llámense pescados, mariscos, pollo, carne de res, embutidos. Estos productos se usan para la elaboración de los diferentes platos que ofrece nuestra cadena de restaurantes Mi Carcochita. De esta área de producción, toda la mercadería es distribuida hacia los diferentes puntos según se requiera, en cada restaurante. Para ello tenemos una unidad de transporte, que se encarga de hacer la distribución con sus respectivas guías de pedidos.

En la oficina de la Gerencia, es donde veo la administración general de la empresa. También es allí donde recibo a mis proveedores: siempre es provechoso mantener buenas relaciones con ellos. Alrededor de la gerencia tenemos dos oficinas más, donde trabajan las supervisoras de ventas y la auxiliar de contabilidad.

En el primer piso tenemos la salita de recepción, donde siempre estará la recepcionista, para atender la visita de los proveedores, vendedores y cobradores. Esta es la historia que quería compartirles esta tarde, la historia de una empresa que se formó y creció sobre la base del trabajo, la constancia, la austeridad y determinación. De este modo hemos logrado los objetivos trazados. Siempre que he iniciado un negocio, me he arriesgado. Les doy un ejemplo: cuando tenía que invertir $60,000 ó $70,000 dólares, y sólo tenía en mis manos $20,000 dólares, lo podía hacer, gracias a que los proveedores me abastecían de mercadería a crédito y así podía mover el dinero.

Este crédito lo tenía porque me había ganado la confianza de mis proveedores, a través del cumplimiento de mis pagos. Al proveedor de papas, por ejemplo, no le compraba veinte kilos de papas, sino cuatro toneladas de papas para la semana. Tengo que agradecer la paciencia de mis proveedores que en todo momento me han apoyado.

Ahora sólo me resta decirles que mi sueño se ha cristalizado, la empresa ha crecido gracias a la preferencia del público, por eso nuestro lema es: «Su elección es nuestra mejor satisfacción»

Texto extraído del libro "Emprende Empresa" elaborado por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo y la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos, 2004.

Ultima actualización ( martes 02 de diciembre de 2008 17:11 )
 
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