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Componentes Empresariales

Son los insumos que necesitas conocer y tener para la formación de una empresa.

 

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Lee atentamente el siguiente testimonio de la empresaria Manuela Jaramillo Torero, el cual salió publicado en el libro "Emprende Empresa" y responde las siguientes preguntas:
  1. Divide la trayectoria de Manuela Jaramillo en etapas. Define qué eventos marcan el final de una etapa y el inicio de la siguiente.
  2. Evalúa los riesgos que de que Manuela Jaramillo no hubiese identificado correctamente sus costos antes de pasar a cada siguiente etapa.
  3. Para cada etapa haz una lista de lo que tú consideras deben de haber sido sus costos fijos y sus costos variables.
  4. Para cada etapa haz una lista de lo que tú consideras deben de haber sido sus costos explícitos y sus costos implícitos.
  5. ¿En algún momento se evidencia en la trayectoria de la empresa de Manuela Jaramillo una mala planificación de costos?

 DE AMBULANTE A REINA DEL TURRÓN

"... yo me veía sólo como una hormiguita que queria crecer..."

"Ciertamente me ha gustado la puntalidad, la honradez y creo eso me llevó a crecer, ya que siempre he trasmitido la imagen de persona coniable y responsable"

Manuela Jaramillo Terezo - Turrones Las Limeñas


Agradezco haberme invitado a participar en estas reuniones para contarles mi experiencia como empresaria. A veces, uno hace una empresa y no sabe hasta dónde va a llegar ya que no se capacita inicialmente para eso. Empecé a trabajar desde muy pequeña, a los 8 años ya vendía periódicos. Desde esta edad siempre tuve la inquietud de ponerme metas para avanzar. Disfrutaba cada negocio y experimentaba alegría cuando lograba mis propósitos.

Era muy pequeña, subía a un micro a vender un periódico era harto difícil, tenía miedo hasta de perderme. Así empecé. Después me puse a vende limones en los mercados. Como veía que los demás vendían me preguntaba por qué yo no podía. Si los limones eran iguales el problema podría ser que, de repente, yo los vendía más barato o había otra razón. Me detenía y me ponía a pensar. Así encontré la respuesta: no vendía como ellos porque me quedaba detenida en un solo lugar. En cambio, los otros se movían por todo el mercado, llegaban a más gente y podían tener más ofertas. Decidí, por lo tanto, dejar mi sitio y recorrer el mercado. Empecé a recorrer el mercado pero, además, estimulé a mi mamá y a mis hermanos para que comenzaran a vender de la misma forma.

Para ese entonces tenía unos 14 ó 15 años, había entrado al colegio pero, a veces, me quedaba en los estudios. Con el trabajo era imposible tener la misma capacidad para estudiar. El negocio era aparentemente muy pequeño pero, a su vez, yo era tan chiquita que para mí resultaba una carga enorme.

No estaba conforme. Forjaba ilusiones, esperanzas de mejorar y mis metas cada vez se alejaban más. Un día fui a visitar a una amiga y me sinceré con ella: <<sigo en el mercado pero la venta es inestable, hay tiempos en que la mercadería sube y otros en que baja. No sé qué hacer.>> Ella fue la que me sugirió vender alfajores. Me informó de una señora que daba alfajores al por mayor. Al principio dudé que eso resultara pero mi amiga me animó para proba

Fuente: Emprende Empresa

Empecé a vender alfajores, con mi tablero y mi cajita. El alfajor podía venderlo desde las siete de la mañana hasta las diez de la noche. Me gustó. Presentía que me traería más utilidades. Efectivamente empecé con 100 alfajores y llegué a vender 3,000 alfajores en un día. No lo podía creer. Pero no siguió todo tan bien. A la persona que me vendía, le entró el egoísmo, como a todo latino. Cuando vio que era una buena vendedora, me empezó a cerrar las puertas. Ya no le pedía que me preparar 100 sino 500 alfajores. Se negaba: <<no te los puedo preparar.>> Esta circunstancia me obligó a pensar que si la señora era capaz de preparar alfajores, yo también podría hacerlos.

Así fue como comencé a indagar. Alquilé una pandería y empecé yo misma a producir mis alfajores. Ahora era la dueña. Si antes vendía 500 cuando la decisión era de otra persona, pues ahora todo era mío: sólo tenía que buscar el mercado dónde vender. Cada vez que paso por la avenida Argentina me acuden a la mente lindos recuerdos, porque en la avenida Argentina empecé a ir de fábrica en fábrica a promover mis ventas entre los trabajadores. Las doce, era la hora punta en que los trabajadores de todas las fábricas salían. Como tenia hermanos pequeños, ponía a mis hermanitos a vender a las doce en cada fábrica. Para mí fue un descubrimiento tan grande, tan emocionante, que no cabía en mi cuerpo. Pero no me quedé allí. Soy de las personas que persisto en lo que quiero, en lo que yo amo, en cada cosa que hago. Lo hago con tanti cariño, con tanto amor, que a veces doy más de lo que no tengo.

Un día iba por la avenida Tacna y me compré un pedacito de turrón. Unos turrones amarillos. Cuando lo probé me di cuenta de que yo fabricaba algo similar. Y fue natural que pensara también en hacer turrones. Pero había que resolver el problema de quién me los iba a comprar. Dudaba que los trabajadores de la fábrica me pudieran pagar. Por esa época el kilo de turrón costaba un equivalente de 5 soles en moneda actual.

Ciertamente me ha gustado la puntualidad, la honradez y creo que eso me llevó a crecer, ya que siempre he trasmitido la imagen de persona confiable y responsable. Esto me ha estimulado en lo personal y me ha abierto puertas que jamás hubiera imaginado.

Comencé a explorar. Empecé a vender los turrones en las fábricas con lo que junté un dinero. Fue en un mes de julio. Además ya había hecho un pequeño capital con mi familia, me había casado y tenía tres hermosos hijos. Al principio pensé comprarme una moto taxi con este dinero: fui por Colmena queriendo comprarlo: en ese tiempo era una moto con una carreta atrás. Pero de nuevo pasé por Tacna, me puse a pensar, me detuve: Las alternativas que me hacían dudar eran si invertir dinero en la moto o en el alquiler de un espacio en la avenida Tacna. Pero me arriesgué y puse el espacio.

Me dio mucho miedo porque los alquileres estaban demasiado caros. Por otra parte, nunca había vendido un turrón en la avenida Tacna, no sabía cómo se cortaba un turrón, no sabía cómo se preparaba. Pero soy una persona que siempre le ha gusta conversar, preguntar, preguntar y preguntar. Y preguntando se llega lejos. Así encontré a una persona que sabía hacer turrones y que me dio la receta. Trabajé así una campaña. Pero no me quedé solamente ahí en esa receta sino que la comencé a mejorar y a mejorar.

El turrón lo vendía en la avenida Tacna. Para mí ha sido una experiencia maravillosa que hasta hoy disfruto cuando miro hacia atrás y veo que empecé tan pequeñita. Hoy día tenemos 15 tiendas, trabajamos en Plaza San Miguel, Cercado de Lima y, así, tenemos módulos en otras partes.

A veces como empresarios nos desmotivamos, nos subestimamos. Esto es malo. En el momento en que la persona se desmotiva, puede perder todo lo que hizo en mucho tiempo. A la sazón, yo tenía un espacio en el mercado pero dentro del área se estaban ofreciendo tres espacios más grandes. En este tiempo Turrones San José se rehusó a tomar las tiendas. Yo qué me iba a imaginar quitarle una tienda a esos grandazos del mercado. Pero solamente en un minuto, no sé qué pasó, me llaman a mí y me proponen: <<Señora Jaramillo, tenemos tres tiendas, ¿usted las puede tomar?>>

Fuente: Emprende EmpresaMe entró la duda. En ese momento, pensaba en cómo las podría pagar si no tenía ni un sol, que si tendría credibilidad. Pero me sobrepuse a ese instante de inseguridad y me arriesgué a tomar esas tiendas: <<si me las están ofreciendo, así no gane, voy a cumplir con ellos, porque eso me va a servir como una carta de garantía. Ahora nadie me conoce, nadie cree en mí, yo voy a hacer que crean en mí.>> Así fue como me arriesgué sin tener un dol, solamente tenía una tiendita pequeña. Hasta hoy día sigo con esas tiendas y a veces comparto la experiencia con mis hijos y con mi familia: <<nunca pensé quitarle una tienda a San José>>. Realmente no se las quité porque nunca los vi como una competencia, yo me veía sólo como una hormiguita que quería crecer.

Las personas que me dieron la felicidad de adquirir las tiendas, no sabían que yo no tenía cómo responder, de saberlo no me las hubieran vendido. Pero en cambio tenía muchas ideas, tenía muchas ilusiones, muchos pensamientos. A veces pienso y digo para mi: <<no es soberbia, si uno quiere, uno puede.>> Y hasta ahora sigo pensando que no hay un problema que me pueda tumbar y llevar a una depresión. Dios es más grande que todos los problemas que puedan haber, porque gracias Dios todos hacemos comunión y tenemos que desarrollarnos, en la medida de que cada uno sea capaz de desarrollarse. Agradezco a Dios por otorgarme ese don.

Hace un año, por motivos emocionales, pensé en irme. Pensé en dejar el país, me imaginé que ya lo había dado todo y que ya no podía dar más. Tenía tantas tiendas como nunca había imaginado. Ya no quería seguir apostando por el Perú. Hay veces que uno no puede dormir por la depresión o la tensión. Como cabeza de una empresa se tiene la responsabilidad de resolver los problemas de los trabajadores, la parte económica y muchas otras cosas que uno le afectan.

Este año para mí ha sido un año exitoso que agradezco a Dios porque no imaginé tenerlo nunca. Este año planeaba despedirme del país y empezar una vida nueva en el extranjero. Sé que soy capaz, que adonde vaya puedo hacer un nuevo camino. Conozco muchos países porque he tenido la oportunidad de visitarlos. Pero si a mí me preguntaran cuál es el país que más disfruto, debo responder que es mi Perú. Es mi casa, he hecho mucho por el Perú y deseo seguir haciéndolo con mi empresa; me siento contenta de dar trabajo a muchas personas. Me siento feliz. Este año para mí es una etapa nueva, porque logré motivar a toda mi empresa, volví a retomar lo que había descuidado, porque yo había dejado que esa empresa caminara a la deriva así porque debe caminar y porque tiene que caminar.

He hecho un alto en el camino. He dado 24 años de mi vida. Pensé llegar este año a un nivel igual al del año pasado, pero las expectativas cambiaron, porque comencé a valorar que no podía dejar lo que hice por 24 años. Y esta economía, que está tan mala, no me va a obligar a parar aquí e irme al extranjero a trabajar. Mucha gente dice que en el extranjero lo hacemos todo. Eso es mentira. En nuestro país, nos podemos desenvolver tanto como nuestra habilidad nos lo permita. No es así en países ajenos.

Yo he formado una empresa en Miami, y la tengo ahí porque soy de las personas que piensa de acá a cinco o diez años, siempre me proyecto más allá. Es cierto, hago turrones para el extranjero. Mi meta era prepararlos allá, pero también pensé en el Perú: si me dedico a preparar turrones allá, voy a dejar a mucha gente sin empleo acá en el país. Hay gente que depende de mí, muchas familias dependen de mí. Y me siento orgullosa de esas personas se junten conmigo y me hayan pedido que no me vaya.

Mi personal ha tenido la nobleza de pedírmelo: <<la necesitamos acá señora, podemos hacer mucho más, la vamos a apoyar en todo lo que se puede hacer.>> En este momento me siento muy contenta, muy feliz, porque he descubierto otra etapa en mi empresa, cambié el sistema de pensar de todas las personas que me acompañan, logré motivarlos, hice un cambio total y el resultado fue positivo.

Cuando uno empieza una empresa debe dar más de lo normal. Es como criar un niño que recién nace que requiere todas las atenciones. Debe dedicársele las 24 horas, por encima de todo, aunque haya cosas primordiales como la familia, que avanzará poco a poco ya que no se le podrá dar todo al principio. Hoy no todas las empresas podemos decir que estamos bien, estamos en crisis, pero si nosotros le ponemos un poco más de cariño y amor, podemos resolver los problemas, ver las medidas a tomar, tratar de ahorrar, bajar costos, ver la manera de cambiar y motivar al pública para que llegue a nosotros. Pienso que hacer buena empresa en nuestro país, no es difícil sino que hay que ponerle bastante cariño, empeño, respetar los valores para salir adelante.

A veces la gente nos cuenta que está en el extranjero y que gana mucho dinero. Todo eso es mentira, es cuento. Si ellos ganaran tanto dinero en el extranjero, hubieran formado acá un montón de empresas. Hoy tengo la oportunidad de contarles a ustedes mi experiencia, y les digo que, como latinos, debemos unirnos todos para sacar nuestro país adelante; pues hay veces que el egoísmo o la envidia o nos dejan prosperar.

Yo tengo muchos competidores, pero me siento orgullosa de no depender de lo que hace la competencia; o imitar en todo a los competidores, porque si yo comienzo a imitarlos en todo no me diferenciaría de ellos. Cuando uno hace empresa, tiene que mirar sus metas, sus objetivos, mirar lo que uno realmente quiere hacer, no estar pendiente de la competencia. La competencia es buena porque te ayuda a mejorar pero no puedes lamentarte que algún competidor te esté ganando en las ventas, que la competencia esté acabando contigo. Mejora tu producto, detente y mira en qué estás fallando. El producto no es malo, el producto siempre es bueno.

He sido una de las que empecé a vender turrones todo el año. Hoy en día vendemos turrón todo el año, incluso participé en la Feria del Hogar. Algunos no sabrán que para entrar a la Feria se necesitan muchos requisitos. Siempre piden nombres patentados y todo eso, pero para mí, tampoco fueron un impedimento para participar. En la Feria del Hogar he participado 15 años, y han sido muy buenas ferias, hasta que lamentablemente murió el dueño. Hoy la Feria ha desaparecido.

Este año más que nunca, ha sido un año exitoso y ha despertado de nuevo en mí la ilusión, las ganas de seguir avanzando. En provincias, hemos vendido en casi todo el norte una cantidad de turrones difícil de imaginar. Este año me he propuesto como meta, con mi familia, salir al mercado extranjero. Hemos formado otra empresa totalmente independiente de la mía. Ya hemos exportado, hemos mandado mil kilos de turrones para Italia; para los Estados Unidos hemos enviado grandes cantidades que me estimulan a decir: <<despierta, allá también hay un mercado que puedes abastecer desde acá, no es necesario que te mudes para allá.>>

Nuestra meta es retomar lo que habíamos dejado, digo retomar lo que habíamos dejado porque en un tiempo me sentí segura y dejé el timón. A veces nos sentimos seguros del mercado. Pensé que la gente todo el tiempo iba a comprar los turrones: <<en octubre toda la gente come turrón y voy a llegar a la meta.>> No, no es así. Uno a veces se equivoca. Si una se siente segura, si no se motiva, si no renueva todo lo que tiene en mesa, es allí donde comienza a caer. ¿Es que la gente está dieta? ¿La gente no quiere comer turrón? No es cierto.

Hay días en que me pongo de vendedora, para saber qué es lo que necesita el cliente. Tres meses antes de empezar la campaña, me puse de vendedora para sorpresa de mis trabajadores: <<Señora, ¿se va a poner a vender?>> Los clientes venían, pensaban que yo era empleada, y me confiaban sus inquietudes: <<esta bolsa no me gusta, ¿por qué no mejoran la bolsa?, ¿por qué no mejoran la caja?, ¿por qué no hacen esto?>> Tomé nota de todos esos detalles y se hizo una renovación completa; una renovación tan completa que yo, y todos los que trabajan conmigo, estamos disfrutando el éxito.

Como se ve, había pensado que este año era el cierre de mi empresa: Hasta aquí había llegado, me sentía cansada, ya lo había hecho, ya no se podía hacer más, y ano había nada que me atara, lo dejaba todo y enrumbaba al norte. Tengo visa americana, estoy casada con un americano, tengo una empresa allá también. Así estaba decidida a irme del Perú. Pero no. Sigo apostando en el Perú y quiero que la juventud confíe en que todo depende de nosotros.

Este año he tenido muchas entrevistas en varios periódicos; me han dado regalos de la Municipalidad de Lima, reconocimientos y todo. Con toda esta motivación que me han dado no está bien que me vaya y deje atrás a tantas personas sin empleo. Incluso de repente puedo crecer un poco más. Pienso que no debo irme.

A ustedes como nuevos empresarios, quiero decirles que les deseo lo mejor, y que piensen con bastante cariño, con bastante amor, en sus principios y en las decisiones que toman. Y a los que ya somos empresarios, decirles: este es nuestro Perú, sigamos adelanta, lo quiero, lo amo, porque como este país no hay ninguno. Muchas gracias por la posibilidad que me han dado para participar en estas reuniones. Estoy contenta y disfrutando las buenas oportunidades que Dios me ha dado. Me ha dado tanto, como nunca imaginé recibir.

Texto extraído del libro "Emprende Empresa" publicado por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo y la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos, 2004.

Ultima actualización ( martes 02 de diciembre de 2008 17:09 )
 
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Se culminó con recepción de proyectos para el I Concurso de Ideas de Negocio de Aula Empresa 2008, en los próximos dias se estará dando a conocer a los ganadores.